
Esta semana fue bien movida. Primero me lastimé un dedo… y justo el de la mano izquierda, la mano que más uso. Eso me dejó muy limitada para trabajar en la compu, que es mi herramienta de todos los días.
Estuve tres días sin poder hacerlo y me sentí inutilizada.
Pero también pasaron cosas lindas. Me dieron un reconocimiento en una revista de mi país llamada El Ranking del Impacto Femenino.
Me sentí profundamente agradecida. Más de lo que alguna vez soñé. Lo recibo con ilusión y gratitud, sabiendo que es Dios quien abre y cierra puertas, y en Él pongo mi confianza.
Anoche después de un día corrido, compartí mi testimonio. Al final, una señora se me acercó, me abrazó y me dijo palabras que me tocaron el corazón. Yo solo puedo agradecerle a Dios y pedirle que me permita poner mis dones al servicio de los demás.
Hoy domingo, en la mañana, dimos con mi mamá un taller para mamás e hijas pre y adolescentes. Amo ese contacto con las mamás. Al final del taller, se me acercó una mamá con lágrimas en los ojos, me abrazó y me dijo algo tan lindo que me emocioné mucho.
Me siento agradecida por todo lo que Dios me permite vivir.
Solo quisiera irradiar un poquito de su luz, ser reflejo de Él y recordar que sí se puede vivir con esperanza, con fe, con ilusión y con alegría, sin importar lo que te pase.
Poco hablo de esto, pero siento que Dios usa mi lesión cerebral para bien. Y por eso solo puedo agradecer y pedirle que me ilumine y guíe mi camino.
Gracias a todas las personas que se acercan, que me abrazan y me dicen palabras hermosas. Me llenan el alma y me recuerdan que todos necesitamos cariño, abrazos, palabras bonitas y esperanza.
Con mucho amor,
Ani
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